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27 de octubre de 2018

Busco las manos.
Las busco
para hacer el refugio mutuo,
para construir estructuras de hueso,
para compartir de las líneas de las palmas
y crear una cuadrícula de rayas.
En uno de esos puntos
estaré yo
al igual que en el de al lado
estará otra
con nuestra misma infinitud.
Y desde la lejanía
- no habrá un "desde arriba" -
se verá que no somos
ni más ni menos;
se verá
que seremos.

16 de octubre de 2018

American Transcendentalism

Respiro el aire
recién creado
y planto en mi pecho
las raíces de un himno:
tratan de llegar
a estos nuevos cristales
en los que se transparenta
este mundo recién expuesto.
Me canto
queriendo que mi voz
se alce conmigo
y contigo en un unísono,
me ensalzo;
para que ambos
estemos en un mismo plano,
me abrazo;
con tus brazos
y con los brazos ajenos
y me encariño
con esto tangible
que me recubre,
con esto físico
que te viste
y me hace reconocerte,
porque lo que soy
es lo único que tengo,
y si en algún momento
tuviera más,
serían más raíces
con las que hacer crecer
más ramas,
con las que poder alcanzar
el hilo melodioso
que me tira y me levanta
a construirme,
mientras hago de mis piezas
las de los demás.

28 de julio de 2018

Busco el bucle eterno
de sosiego y calma,
la pincelada sonora y
las ondas danzantes
que detengan el espacio
conforme pasa este hilo curvo.
Y así, tras cada escucha,
pensar que estoy en mi sitio.
Que sumo
mi tiempo al tiempo
y que lo recupero.

23 de septiembre de 2018

Instante del encuentro
en el que los brazos se cruzan
y los cuerpos se tocan:
ha pasado un parpadeo
de la luz de la farola.
Después hemos dado
un paso hacia atrás.
Y de esta manera
dejas en la tela corpórea
tu huella intangible,
plantas en los hilos
tu firma natural
y te marchas por donde vienes.
Sin embargo,
cuando nuestra cobertura
se conozca
y nos desprendamos
en las despedidas
¿a dónde irá a parar
el filtro del perfume?

18 de septiembre de 2018

«Puede que pase esto»,
y no ocurre nada
ni para evitarlo
ni para ver
cómo se nos cruza.
Pasa y se queda
ocupando el espacio reservado.
No quiero que permanezca
ni un tiempo ni nunca:
todo esto va lejos, bien fuera,
mientras tú; ya con un gesto,
ya con la nada, entras.

1 de septiembre de 2018

Estamos envueltos
en tripas y carne,
cinturón que nos amarra.
El aire frío,
seco o bochornoso
nos embalsama desde la nariz.
La tierra fértil,
agrietada o arenosa,
nos arropa los pies,
lo vertical nos limita,
obstáculos horizontales.
Tejidos son nuestros abrigos
sintéticos y elaborados.
Solemos estar dentro
de cubículos con proporción,
con las pupilas arriba
vemos lo liso o estructural
que nos aporta sombra.

Salimos al fresco,
las nubes quizás nos encapuchan
y la lluvia juega a ser
atravesable,
¿pero dónde estamos?

31 de agosto de 2018

Trono férreo, fino,
aguja herbácea,
viveza latente.
Las ramas sin hojas
son el paradero
de los pájaros:
se posan pacientes,
anidan seguros.
A veces
las cicatrices
les sirven de refugio:
me llenan de vida,
- nuevas plumas y alas,
nueva música. -
La cobertura del árbol
es este continuo movimiento
de vuelos y aleteos.
A veces - o siempre -,
dejan los hogares,
jaulas artesanales,
y se ensanchan las arrugas,
los trazos se agrandan
y se reabre la nueva piel:
¿cede la madera
o se tuerce el hilo recto?

No.
La cobertura del árbol
es este continuo movimiento
de llegadas, de partidas
y de posibles retornos. 

28 de agosto de 2018

Hoy el tiempo
pasa solo
y a velocidad de vértigo.
No pienso.
Estoy en una quietud
serena e inverosímil
inmóvil:
estoy viviendo
lo que no creo.

20 de agosto de 2018

Está claro
que no puedo sostener
el agua entre los dedos,
ni guardarme la brisa
en la cartera.
Las ondas de las llamas
no prenden perennes
y la tierra dura
puede permanecer vacía.

Tanto llamarte
de tantas maneras,
- que si etérea o intangible -,
para que al final lo seas
y yo lo sepa mirándote:
te eres tan a ti misma
como tu respirar.

Ahora si te rozo
sufro el tacto irreal
de quien eres,
me abrazas y soy consciente
de que tu cuerpo
es tu mínima parte
y que puede escapárseme,
ave veloz;
te escucho y oigo
el fondo de tu esencia,
rumor de arroyo.

Pero es que la verdad es
que solamente las palabras
jugaron a vestirte como suyas
cuando ni tú ni yo somos de nadie:
eres inalcanzable
en cada aspecto vivaz
y perdóname,
tanto por las agujas
que temiste en mis labios
como por los ojos borrosos,
pero eso es desde siempre
y si me perdí
es porque no quise creérmelo.


16 de agosto de 2018

El sol estrellado
en las gafas,
el paso de colmena,
la compañía anónima,
el viento en la cara.
Mimetizada, sin acento
y con mi vestido
de patrones geométricos,
caí en la capital
en un buen día, casi fresco,
menos seco de como lo pintan,
y todo fue un camino recto
hacia la Moncloa.
Una vez allí,
en lo primero que encontré,
me pedí una cerveza
y un trozo de tortilla de patata
— no era casera como me dijeron —;
las tapas estaban carísimas.
Después volví al Escorial
y ahora siento mi habitación
siendo la celda que fue
en el siglo XVI,
supongo.

Tú estabas menos lejos
y más cerca de mi figura
que de costumbre diaria,
pero la duda te pudo
y mantuviste la distancia;
cinta ancha,
barrera segura,
muro de aire.
Entiendo que no vinieras:
ahora Gran Vía es peatonal
y entre tanta gente
te dio desidia encontrarme; es más
qué lío con tantas obras
y tantas calles cortadas
quedar en un punto concreto,
¿no?
Había una línea de metro
que según tú no funcionaba,
y el reloj fue otro factor
del fallido reencuentro:
no da tiempo tomar algo
de 19 a 22.

En fin, entiendo que no vinieras:
no quisiste chafarme el plan
de mi escapada solitaria,
que tal como me vine
es como quiero regresar.

4 de agosto de 2018

La casa de JRJ

Ese vidrio azul
al que mirabas
ha sido una capa en mi piel.
Me ha atravesado,
aguja en la lana,
y me ha cristalizado
las burbujas de los ojos.
Me deshago
de lo sobrante de la vista.
Me enfoco en lo solido:
esto será lo mas constante. 

15 de julio de 2018

Girasoles de ojos negros
cuyos tallos se retuercen,
¿no es mejor mirar al suelo
y no esperar a lo que viene?

Las raíces se entrenredan
y crean un manto húmedo
que a la mínima mano
cede y se desgaja.

Todos los frutos se pudren
en el tiempo del abandono;
los pétalos se arrugan
y el amarillo se anaranja.

No hay lluvia en estas tierras:
el calor las seca y rompe
y las expone polvorientas.

Girasoles de ojos negros
cuyos tallos se retuercen,
¿qué es mejor, mirar al suelo
o cerrarse para siempre?

10 de julio de 2018

Como el hielo,
erizo de escarcha
y mano con granizo.
Filtro azul e inerte
de nevisca grisácea,
cielo estático y nuboso,
flora silvestre gélida
y hálito avivado ausente.

A veces.

25 de junio de 2018

Ha caído Bécquer en el examen
de Literatura de los siglos XVIII y XIX
 y me puse contenta

Yo quisiera encontrarme ese himno
escondido en los resquicios del saber,
y con mis labios susurrarle en el oído
que nunca tendrá cabida en el papel.

Palabra escueta, figura que se tuerce
y se resuelve en las líneas de la tinta:
aquí bajo mis dedos se parece
al bosquejo inacabado del artista.

Pues tú, esencia líquida, quién eres
y por qué me haces quererte en demasía,
si cuando creo conocerte algunas veces
luego solo sé que tu nombre es poesía. 

23 de junio de 2018

Catarata egocéntrica 


Los nublos de los ojos
buscan la cortina azul:
tela cristalina
que absorbe la luz.
Embozo ocular
que no mira más allá
de un interior y un tú.

4 de junio de 2018


Y de repente,
el calendario. 
Recuerdo de un número
que se oxida y se quebranta
entre sus pinzas:
efímero.
Mañana será día cinco. 

16 de mayo de 2018

Romance de los pájaros impávidos

Entre las ramas puntiagudas
de hojas largas y afiladas
cruzan las flechas de aves
con gruesas alas intactas.
Estos árboles gigantes
poco a poco se quebrantan
estrechándose sus troncos,
las líneas de un pentagrama;
en ellos se posan rápido
los pájaros que cantan
sus propias melodías
de quimeras olvidadas.
Las espinas de los bordes,
vendavales hechos rachas
son inocuos e indolentes
en los hilos de las patas.
El tiempo mutó a estas aves:
los tarsos se vuelven garras,
los pesos se vuelven plumas
y con ellas vuelan altas.


27 de marzo - 3 de mayo

«El futuro nos tortura y el pasado nos encadena. He aquí por qué se nos escapa el presente» 

- Gustave Flaubert


Una brisa fría
y un calor tímido
no saben qué hacerme:
detener el traqueteo
de los ruedines que arrastro,
desverstirme del abrazo
del invierno en mis mangas.
Falta menos.

Cuando la espera
me detiene los pies
por unos diez minutos,
mis ojos se cruzan
con la indiferencia física:
las cejas se alzan,
el cuerpo abandona el banco
y nos escuda
un saludo de metal

____________________________________

Un roce
al plástico sonoro
y se abre el portón
a la vez que pestañeo.
El ascensor me recibe
sin requerírselo
con su luz amarillenta
y un reflejo que se sonroja.
Al peinarme, las uñas
me tiemblan al sentir ausentes
los filamentos de mi mano.

El timbre le llama:
me encuentro con una sonrisa
dulcemente a priori.
Me cercan unos brazos
y me besan unos labios
como si me agradecieran
mi misma existencia. 

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En un efecto dominó
me vislumbran rápido
los dedos mañaneros
por los que entrepasa el aire.
Unas soñolientas sonrisas
se despiertan.

La expresión es mutua,
pero al mirar por la ventana
mis ganas de ser más que yo
se desperezan conforme entra la luz.


Aquí es donde empiezan
tres de mis siete días. 






_______________________________

Distingo ya en la lejanía
un abrigo negro que cobija
a una figura estática
que por dentro derrocha
un cinetismo táctil.
Unas miradas se encienden

con chispas a distancia:
este shock me zascandilea.
En este estado
un abrazo eléctrico y corto
nos desconecta y descarga. 



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Puertas abiertas:
entran los pies rápidos
y dejan la mochila
en la esquina de las patas.
En el sofá hacen uno
con la manta y Netflix.
Este es mi momento
de seguridad y cobijo:
esos hombros
son mi mejor apoyo.




___________________________________

Camino en vertical:
subo, escalón a escalón,
y no me queda otra que ascender,
erizo de flechas,
por la naturaleza
de esos ojos angelicales.

No me detengo y sigo recto
porque solo quiero mirarlos yo,
y que mi mirada de admirarlos
sean el único punto de mira de ellos.

Al rato me presencian
a la distancia de una pestaña
que descansa en la mejilla.
Qué suerte tenerlos tan cerca. 

Tras no decir más
que izquierda o derecha,
se detiene el vehículo.
Puerta, maletero, peso.
Gracias, qué suerte
que vivamos cerca.

Crucé a la acera,
eché la vista atrás
y me vislumbró el blanco
de esa estrella fugaz diurna.








______________________________

Me acompaña una mano
enredada a la mía
y unos ojos verdes
que continúan brillando.
Nos acercamos de manera
que no sé por dónde
empieza mi cuerpo.

Escucho un «te quiero» repentino
y florezco un poco.
Solo pido un beso.

Repelo el frío de la calle
con el calor que guardo.
La primera vez que deseo
que fuera una vela
para no quemarme.




________________________________

Al ser constante e infalible,
- las mismas horas,
el mismo lugar -
tiramos de formalismos
repetitivos y monótonos
y casi del unísono.

No invertimos tiempo
en lo que querríamos
que careciera de final:
vivimos en una sucesión
de estables convivencias.

Ya se entrechocarán
nuestros cuerpos
cuando se interpongan
las distancias.

_____________________________

Supera y rebasa
las horas del crepúsculo:
no quiero domirme
en este regazo que me acaricia.
Se hace tarde.
Las puertas me llaman
a acercarme y a abrirlas.
Mi cabeza esta noche
tiene que descansar
sobre la almohada
aunque mis ojos soñolientos
no quieran cerrarse aún.

_______________________________

Es un hasta mañana
hasta que sea un hasta más ver
pero siempre mi hogar será
también el de estos términos lejanos,
esos cantos que desconozco,
la monotonía macarrónica
y el silencio literario.
Una mano me da todas las señas
con sus significados de aprecio
y la miro bajar las escaleras
con tanto cariño
que deseo en cada escalón
que los vuelva a subir.

_____________________________

Aquí es cuando a sístoles
este cuerpo nuevo asiste
al hábito del desconocimiento:
los brazos no saben qué hacer
ni dónde desfallecerse,
los pies ven largo estorbo
su propia dimensión
y las palabras se traban,
inútil intérprete y traductor
del ruidoso pensamiento.

¡Rápido! ¡Veloz!
En un pestañeo
las alas estarán lejos.

Y entonces cae, meciéndose,
la pluma de un beso.



10 de mayo de 2018


El perfume cuyo aroma
es un pedazo de vida:
cerrojo de la mirada
y transporte de estaciones.
El pasado enfrascado
en un cristal del bosque.
Transparencia táctil,
fragancia verde en la piel;
flor que se nutre
con el riego del recuerdo.


El narciso cuyo ruego
es el estatismo del sol:
brote de los labios
y escalofrío caliente.
Recipiente de imágenes
superpuestas, estrujadas,
ausentes de línea espacial;
esencia verde de lo indefinido,
planta que se crece
con cada paso distante.
Retorno del tiempo,
segundos de reflexión:
sigues presente.


7 de mayo de 2018

En fonética

El polvo de la tiza
es un minuto.
El borrador es una aguja.
La pizarra se ablanda,
se prolonga, se extiende
hasta darse la mano.
El tiempo está posando
de manera sonora.
Se está escapando
del frasco vital.
No volveré a beberlo. 

12 de abril de 2018

Es una chispa
que me adhiere a tu mirada
como la electricidad estática.
Mano nebulosa,
intangible caricia
que escarba en mi pecho:
es una semilla.
¡Vuelves polvo esa joyita!
Carbono vestido de diamante
al que desnudo con el paso por mis ojos.
¡Vuelves sólidas las dudas!
Distantes esferas de cristal
a las que borro sus pupilas.
Es un dulce escalofrío
que me saliva la boca;
bebidas sin alcohol
cuyo sabor es el olvido.

7 de abril de 2018

Eric Stanley

Con ese arco que arranca
de lo hábil de tus dedos,
esos ojos mirando
a cualquier lugar
- cuerdas como venas
mientras los trastes se ausentan  -
por formar otra parte
de tu melodioso cuerpo,
y esa música que baila
mientras brota de ti
como otra boca
con la que decir
todo nuestro dentro,
me animas a escuchar la voz
que me susurra cuando leo
y que se calla en mi interior.

Cuando escribo hay silencio.

5 de abril de 2018

"No, no dejéis cerradas
las puertas de la noche"
- Pedro Salinas

No me abráis los ojos,
sombras turbias, fríos términos;
que me dejen así de inmóvil,
con estos párpados sutiles,
con esta suave y corta piel,
las quimeras y las palabras falsas
que me graban imágenes
que perfuman mi almohada.

Voy a aprovechar cada instante
de estas chispas y cosquillas
para saborearlas como antaño:
“a versos, a palabras enfrentadas,
a suspiros, a subidas de inmediato”,
y así aguardarme de retomar
- hasta donde se me permita-
el hambre y la sed,
la paciencia y el silencio,
de volver a recordar
lo que buscaba sin querer. 

22 de marzo de 2018

Eres una estatua viva
mientras diriges al lápiz.

Tus respuestas son sus trazos;
el ladeo de cabeza
o el doble pestañeo.
Tus ojos se vuelven lentes
cuando el grafito graba
cada chispa a la que miras.
Esa es tu vida:
puedes derribar incluso puentes,
que todo será como tú quieras,
tendrá el cachito de ti que elijas
cuando lo reflejes en el papel.
Y si una duda te empuja
a borrar restos y huellas,
a emborronar y arrancas hojas,
con un rápido gesto
te reconstruyes
y haces también tuyas
marcas y cicatrices.
Es el suave chasquido
de unos dedos en silencio.

Eres una ingeniera
de las letras, de la tinta
mientras construyes tu camino.

10 de marzo de 2018

El tatuaje

Tengo un cachito
de tu tinta en mi piel;
por si te pierdo,
saber que estarás
aunque no estés.
Me he vuelto lienzo,
me he vuelto papel.

El dolor se ha traspasado
a las punciones de la aguja.
Me desdibuja esta figura
en un ser cuya única herida
es esta que se cierra.
La cura es la nueva espera.
Este fonema acumula
todos los sonidos en mi velo:
me apropio del silencio.

La nostalgia ahora es
el recuerdo de una carne,
la raspadura de la caída
y un tacto que inventé.
Falta ser capaz de preguntarme
de dónde, cuándo y quién.
La cicatriz es la nueva rutina.

Así, tengo un cachito
de tu arte en mi piel;
por si desaparezco,
ser eterna e infinita
con esta pequeña letra.
Me he vuelto tu lienzo,
me he vuelto tu papel,
poetisa de la tinta.

7 de marzo de 2018

Brain freeze

En cada instante fugaz
en el que te me cruzas,
surge el deseo de la pausa.
Límite último del tiempo.
Mínimo espacio real.
Ausencia de término.

Quiero llamarte nostalgia.
La pregunta de si estoy.
La duda de si estaba.
Me voy, emborronando.
Segundos me bastan
para el consuelo de ser
algo.
Tú ya te eres a ti. 

6 de marzo de 2018

Retrato a escondidas

¿Cómo me ves?
¿Dónde encuentras en esta sombra
unos ojos, una boca
y la curva de una nariz?
¿Cómo has adivinado
que con las uñas
los nervios me rajan el labio?
En esta ausencia de luz
me reflejo disforme,
y tú haces de mí una figura,
basada en mi posición presente,
que también es fiel
a una imagen anterior.

¿Sabes dónde han ido
aquellas lejanas piezas?
Porque me estás ingeniando
nueva y avivada
a partir de tus manos.
¿Sabes qué tienen ellas
para inmovilizarme
con un vaporoso tacto? 

¡Pero creo que esa no es
mi mirada!
La mía real
te observa.

4 de marzo de 2018

La Caleta

Su mar ha cambiado de trajes azules
por colores que tiemblan;
aunque sus olas vuelven a su cadencia
monorrítmica y suave.
Cansada de su jaula rocosa
y sus guardianes de sillares,
ha derribado el puente,
ha desanclado barcas
y se ha hecho tan grande
que temimos que desapareciera.
Su furia alcanzó el tamaño
de su significado interminable.
Su libertad de ser y dejar de ser
sin sobrepasarse de sí misma
me hace entender su embrujo. 

22 de febrero de 2018

Parque María Cristina


He tenido tantas vidas aquí
antes de conocerte
que me complace el silencio de tu nombre. 
Este lugar rebosa de imágenes
que hacen en mí su propio cerebro.
Las ramas están bailando
y estas hojas que caen
son los pasos, las risas,
los enfados y lloriqueos
de un ser cuyo término
fue dos mil dieciséis.
No sé cómo crearme
con las piezas desperdigadas.
De todo solo permanecen
las flores y plantas del jardín. 

25 de enero de 2018

La medalla


Bandera de las tierras
que quedaron atrás,
arañazos y motas de óxido
reflejo de los cuerpos
que en saltos y carreras
rebasan obstáculos.
El dorado y el brillo
no se te deshace
por el paso de mis ojos,
pero ese frío e inmovilismo
solitarios y absorbentes,
no me hacen sentirte un premio
porque no sé hablar de ganar
si también he perdido.

14 de enero de 2018

Tango torpe

Maldita lengua
que le dijo a la mía,
envuelta y levantisca,
que a mis amores no vuelva.
Maldita sea ella,
cómplice leal
de la mano fronteriza:
no pude evitarlo,
ni tampoco morderla.
Sucio beso de metal
cuya candente yerra
me hace una más
de entre sus reses.
Musa física,
ahora más que nunca,
te las has ingeniado
con mis poéticos planos
construyendo algo real:
dulce saliva,
adicto néctar,
maldita lengua
y su beso fatal.

11 de enero de 2018

En tus dedos
retumba la onda
que inunda en un tiempo
este aire vibrante:
impetuoso aguacero.
Tu pelo avivado
acompaña en un baile
al liberto sonido
y oscila, se mece:
hipnótico compás,
la inquieta figura
que de ti se desprende.

9 de enero de 2018

Las palabras
se te quedan pequeñas
como tus lienzos.

Escribes tu lengua
con tus propios artefactos,
como brochas y pinceles,
haciendo de lo abstracto
formas y figuras,
y de lo concreto,
el quedarse observando
estáticos segundos.
Los fugaces ojos leen
tus grafías de colores,
pero no todos las entienden
más allá de lo visual:
el arte no tiene diccionarios,
pero tú, como intérprete,
me has dejado grabados
sensaciones y efectos
que no podré borrar;
emociones y esencias
que no me cabrán en el papel
por la tinta que me gastes.

Pero a ti, artista,
qué nombre puedo darte
si ya eres arte
por ti misma.

19 de diciembre de 2017

He llegado a casa pensando
- para no recordarte -
en cómo al estremecernos
pasa el tiempo sin siquiera saludar,
y cómo al contar los días y meses,
repasar imágenes y diarios,
este se detiene a nuestro lado.
Dándonos compañía en cada paso,
hace que comparemos su eternidad
con nuestras gotas,
sean de los ojos, sean de la boca.

6 de diciembre de 2017

En esta noche anaranjada,
apoyada en el cristal,
la bufanda oculta traviesa
una sonrisa pequeña y sutil.
Este transporte le enseña
las triples rojas luces del puente
y cómo en el agua se encienden
ciertas boyas y ciertas historias
de barcos que imagina que se hunden.
Ve en la oscuridad del oleaje
un nuevo ser que sale a flote:
todas las horas ahogadas
ahora pasan a ser brisa.
Y si tuviera que decir palabra,
de las que nacen y existen
la que diría sería un gracias.

23 de noviembre de 2017

Llega con un silbido
y traqueteos contra el metal.
Este agrio olor a maquinaria
tras haber atravesado
la meseta castellana
no abandona los humores
de la ajetreada ciudad.
Me invaden este amarillo hospitalero,
un semiespejo en la ventana,
y una Cádiz corrupta de recuerdos
- tres minutos hasta Cortadura -,
no le ha dado tiempo
a decirme adiós.


7 de noviembre de 2017

El ciego


Yo sí he tenido ojos
para ver
cómo se despeñaba tu guía
y en tu espacio solitario
sucumbías a tu estático tizne
por miedo a la caída. 

No he tenido alas
para saltear
esa distancia entre ventanas,
solo el egoísta regodeo,
la impotencia conformista
de ser observante. 

Sin saber dónde pisas
te llegó una suerte
que te quiso ubicar:
para esas manos
no todos tienen ojos. 

29 de octubre de 2017

Una oxidada verja.
Un jardín en cuesta
con árboles y arbustos
aislados de sí mismos
sobre una tierra seca,
polvorienta y de raíces hueca.
Verde, castaño oscuro.
Una farola sola ilumina
con tres bombillas
el callejón de mi infancia.

Cómo nos escondimos
de quien contaba haciendo trampas,
y cómo nos descubríamos
por temor a que nos viese
alguien al otro lado de la verja,
a interrumpir el primer beso,
o perturbar al solitario meditante
iluminado por la sola farola.

Nunca pensé en
encontrarme aquí mirando
estos fantasmas pueriles,
con miedo a cortar
mi pensamiento y soledad.
Ahora que no hay nadie
crecen rosas de fuego
de aquellos arbustos
que daba por muertos.