14 de enero de 2018

Tango torpe

Maldita lengua
que le dijo a la mía,
envuelta y levantisca,
que a mis amores no vuelva.
Maldita sea ella,
cómplice leal
de la mano fronteriza:
no pude evitarlo,
ni tampoco morderla.
Sucio beso de metal
cuya candente yerra
me hace una más
de entre sus reses.
Musa física,
ahora más que nunca,
te las has ingeniado
con mis poéticos planos
construyendo algo real:
dulce saliva,
adicto néctar,
maldita lengua
y su beso fatal.

Comentarios