9 de enero de 2018

Las palabras
se te quedan pequeñas
como tus lienzos.

Escribes tu lengua
con tus propios artefactos,
como brochas y pinceles,
haciendo de lo abstracto
formas y figuras,
y de lo concreto,
el quedarse observando
estáticos segundos.
Los fugaces ojos leen
tus grafías de colores,
pero no todos las entienden
más allá de lo visual:
el arte no tiene diccionarios,
pero tú, como intérprete,
me has dejado grabados
sensaciones y efectos
que no podré borrar;
emociones y esencias
que no me cabrán en el papel
por la tinta que me gastes.

Pero a ti, artista,
qué nombre puedo darte
si ya eres arte
por ti misma.

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