7 de noviembre de 2017
El ciego
Yo sí he tenido ojos
para ver
cómo se despeñaba tu guía
y en tu espacio solitario
sucumbías a tu estático tizne
por miedo a la caída.
cómo se despeñaba tu guía
y en tu espacio solitario
sucumbías a tu estático tizne
por miedo a la caída.
No he tenido alas
para saltear
esa distancia entre ventanas,
solo el egoísta regodeo,
la impotencia conformista
de ser observante.
para saltear
esa distancia entre ventanas,
solo el egoísta regodeo,
la impotencia conformista
de ser observante.
Sin saber dónde pisas
te llegó una suerte
que te quiso ubicar:
para esas manos
no todos tienen ojos.
te llegó una suerte
que te quiso ubicar:
para esas manos
no todos tienen ojos.
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