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Mostrando entradas de marzo, 2018

22 de marzo de 2018

Eres una estatua viva
mientras diriges al lápiz.

Tus respuestas son sus trazos;
el ladeo de cabeza
o el doble pestañeo.
Tus ojos se vuelven lentes
cuando el grafito graba
cada chispa a la que miras.
Esa es tu vida:
puedes derribar incluso puentes,
que todo será como tú quieras,
tendrá el cachito de ti que elijas
cuando lo reflejes en el papel.
Y si una duda te empuja
a borrar restos y huellas,
a emborronar y arrancas hojas,
con un rápido gesto
te reconstruyes
y haces también tuyas
marcas y cicatrices.
Es el suave chasquido
de unos dedos en silencio.

Eres una ingeniera
de las letras, de la tinta
mientras construyes tu camino.

10 de marzo de 2018

El tatuaje

Tengo un cachito
de tu tinta en mi piel;
por si te pierdo,
saber que estarás
aunque no estés.
Me he vuelto lienzo,
me he vuelto papel.

El dolor se ha traspasado
a las punciones de la aguja.
Me desdibuja esta figura
en un ser cuya única herida
es esta que se cierra.
La cura es la nueva espera.
Este fonema acumula
todos los sonidos en mi velo:
me apropio del silencio.

La nostalgia ahora es
el recuerdo de una carne,
la raspadura de la caída
y un tacto que inventé.
Falta ser capaz de preguntarme
de dónde, cuándo y quién.
La cicatriz es la nueva rutina.

Así, tengo un cachito
de tu arte en mi piel;
por si desaparezco,
ser eterna e infinita
con esta pequeña letra.
Me he vuelto tu lienzo,
me he vuelto tu papel,
poetisa de la tinta.

7 de marzo de 2018

Brain freeze

En cada instante fugaz
en el que te me cruzas,
surge el deseo de la pausa.
Límite último del tiempo.
Mínimo espacio real.
Ausencia de término.

Quiero llamarte nostalgia.
La pregunta de si estoy.
La duda de si estaba.
Me voy, emborronando.
Segundos me bastan
para el consuelo de ser
algo.
Tú ya te eres a ti. 

6 de marzo de 2018

Retrato a escondidas

¿Cómo me ves?
¿Dónde encuentras en esta sombra
unos ojos, una boca
y la curva de una nariz?
¿Cómo has adivinado
que con las uñas
los nervios me rajan el labio?
En esta ausencia de luz
me reflejo disforme,
y tú haces de mí una figura,
basada en mi posición presente,
que también es fiel
a una imagen anterior.

¿Sabes dónde han ido
aquellas lejanas piezas?
Porque me estás ingeniando
nueva y avivada
a partir de tus manos.
¿Sabes qué tienen ellas
para inmovilizarme
con un vaporoso tacto? 

¡Pero creo que esa no es
mi mirada!
La mía real
te observa.

4 de marzo de 2018

La Caleta

Su mar ha cambiado de trajes azules
por colores que tiemblan;
aunque sus olas vuelven a su cadencia
monorrítmica y suave.
Cansada de su jaula rocosa
y sus guardianes de sillares,
ha derribado el puente,
ha desanclado barcas
y se ha hecho tan grande
que temimos que desapareciera.
Su furia alcanzó el tamaño
de su significado interminable.
Su libertad de ser y dejar de ser
sin sobrepasarse de sí misma
me hace entender su embrujo. 

22 de febrero de 2018

Parque María Cristina


He tenido tantas vidas aquí
antes de conocerte
que me complace el silencio de tu nombre. 
Este lugar rebosa de imágenes
que hacen en mí su propio cerebro.
Las ramas están bailando
y estas hojas que caen
son los pasos, las risas,
los enfados y lloriqueos
de un ser cuyo término
fue dos mil dieciséis.
No sé cómo crearme
con las piezas desperdigadas.
De todo solo permanecen
las flores y plantas del jardín. 

25 de enero de 2018

La medalla


Bandera de las tierras
que quedaron atrás,
arañazos y motas de óxido
reflejo de los cuerpos
que en saltos y carreras
rebasan obstáculos.
El dorado y el brillo
no se te deshace
por el paso de mis ojos,
pero ese frío e inmovilismo
solitarios y absorbentes,
no me hacen sentirte un premio
porque no sé hablar de ganar
si también he perdido.

14 de enero de 2018

Tango torpe

Maldita lengua
que le dijo a la mía,
envuelta y levantisca,
que a mis amores no vuelva.
Maldita sea ella,
cómplice leal
de la mano fronteriza:
no pude evitarlo,
ni tampoco morderla.
Sucio beso de metal
cuya candente yerra
me hace una más
de entre sus reses.
Musa física,
ahora más que nunca,
te las has ingeniado
con mis poéticos planos
construyendo algo real:
dulce saliva,
adicto néctar,
maldita lengua
y su beso fatal.

11 de enero de 2018

En tus dedos
retumba la onda
que inunda en un tiempo
este aire vibrante:
impetuoso aguacero.
Tu pelo avivado
acompaña en un baile
al liberto sonido
y oscila, se mece:
hipnótico compás,
la inquieta figura
que de ti se desprende.

9 de enero de 2018

Las palabras
se te quedan pequeñas
como tus lienzos.

Escribes tu lengua
con tus propios artefactos,
como brochas y pinceles,
haciendo de lo abstracto
formas y figuras,
y de lo concreto,
el quedarse observando
estáticos segundos.
Los fugaces ojos leen
tus grafías de colores,
pero no todos las entienden
más allá de lo visual:
el arte no tiene diccionarios,
pero tú, como intérprete,
me has dejado grabados
sensaciones y efectos
que no podré borrar;
emociones y esencias
que no me cabrán en el papel
por la tinta que me gastes.

Pero a ti, artista,
qué nombre puedo darte
si ya eres arte
por ti misma.

19 de diciembre de 2017

He llegado a casa pensando
- para no recordarte -
en cómo al estremecernos
pasa el tiempo sin siquiera saludar,
y cómo al contar los días y meses,
repasar imágenes y diarios,
este se detiene a nuestro lado.
Dándonos compañía en cada paso,
hace que comparemos su eternidad
con nuestras gotas,
sean de los ojos, sean de la boca.

6 de diciembre de 2017

En esta noche anaranjada,
apoyada en el cristal,
la bufanda oculta traviesa
una sonrisa pequeña y sutil.
Este transporte le enseña
las triples rojas luces del puente
y cómo en el agua se encienden
ciertas boyas y ciertas historias
de barcos que imagina que se hunden.
Ve en la oscuridad del oleaje
un nuevo ser que sale a flote:
todas las horas ahogadas
ahora pasan a ser brisa.
Y si tuviera que decir palabra,
de las que nacen y existen
la que diría sería un gracias.

23 de noviembre de 2017

Llega con un silbido
y traqueteos contra el metal.
Este agrio olor a maquinaria
tras haber atravesado
la meseta castellana
no abandona los humores
de la ajetreada ciudad.
Me invaden este amarillo hospitalero,
un semiespejo en la ventana,
y una Cádiz corrupta de recuerdos
- tres minutos hasta Cortadura -,
no le ha dado tiempo
a decirme adiós.


7 de noviembre de 2017

El ciego


Yo sí he tenido ojos
para ver
cómo se despeñaba tu guía
y en tu espacio solitario
sucumbías a tu estático tizne
por miedo a la caída. 

No he tenido alas
para saltear
esa distancia entre ventanas,
solo el egoísta regodeo,
la impotencia conformista
de ser observante. 

Sin saber dónde pisas
te llegó una suerte
que te quiso ubicar:
para esas manos
no todos tienen ojos. 

29 de octubre de 2017

Una oxidada verja.
Un jardín en cuesta
con árboles y arbustos
aislados de sí mismos
sobre una tierra seca,
polvorienta y de raíces hueca.
Verde, castaño oscuro.
Una farola sola ilumina
con tres bombillas
el callejón de mi infancia.

Cómo nos escondimos
de quien contaba haciendo trampas,
y cómo nos descubríamos
por temor a que nos viese
alguien al otro lado de la verja,
a interrumpir el primer beso,
o perturbar al solitario meditante
iluminado por la sola farola.

Nunca pensé en
encontrarme aquí mirando
estos fantasmas pueriles,
con miedo a cortar
mi pensamiento y soledad.
Ahora que no hay nadie
crecen rosas de fuego
de aquellos arbustos
que daba por muertos.