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Mostrando entradas de agosto, 2018

20 de agosto de 2018

Está claro
que no puedo sostener
el agua entre los dedos,
ni guardarme la brisa
en la cartera.
Las ondas de las llamas
no prenden perennes
y la tierra dura
puede permanecer vacía.

Tanto llamarte
de tantas maneras,
- que si etérea o intangible -,
para que al final lo seas
y yo lo sepa mirándote:
te eres tan a ti misma
como tu respirar.

Ahora si te rozo
sufro el tacto irreal
de quien eres,
me abrazas y soy consciente
de que tu cuerpo
es tu mínima parte
y que puede escapárseme,
ave veloz;
te escucho y oigo
el fondo de tu esencia,
rumor de arroyo.

Pero es que la verdad es
que solamente las palabras
jugaron a vestirte como suyas
cuando ni tú ni yo somos de nadie:
eres inalcanzable
en cada aspecto vivaz
y perdóname,
tanto por las agujas
que temiste en mis labios
como por los ojos borrosos,
pero eso es desde siempre
y si me perdí
es porque no quise creérmelo.


16 de agosto de 2018

El sol estrellado
en las gafas,
el paso de colmena,
la compañía anónima,
el viento en la cara.
Mimetizada, sin acento
y con mi vestido
de patrones geométricos,
caí en la capital
en un buen día, casi fresco,
menos seco de como lo pintan,
y todo fue un camino recto
hacia la Moncloa.
Una vez allí,
en lo primero que encontré,
me pedí una cerveza
y un trozo de tortilla de patata
— no era casera como me dijeron —;
las tapas estaban carísimas.
Después volví al Escorial
y ahora siento mi habitación
siendo la celda que fue
en el siglo XVI,
supongo.

Tú estabas menos lejos
y más cerca de mi figura
que de costumbre diaria,
pero la duda te pudo
y mantuviste la distancia;
cinta ancha,
barrera segura,
muro de aire.
Entiendo que no vinieras:
ahora Gran Vía es peatonal
y entre tanta gente
te dio desidia encontrarme; es más
qué lío con tantas obras
y tantas calles cortadas
quedar en un punto concreto,
¿no?
Había una línea de metro
que según tú no funcionaba,
y el reloj fue otro factor
del fallido reencuentro:
no da tiempo tomar algo
de 19 a 22.

En fin, entiendo que no vinieras:
no quisiste chafarme el plan
de mi escapada solitaria,
que tal como me vine
es como quiero regresar.

4 de agosto de 2018

La casa de JRJ

Ese vidrio azul
al que mirabas
ha sido una capa en mi piel.
Me ha atravesado,
aguja en la lana,
y me ha cristalizado
las burbujas de los ojos.
Me deshago
de lo sobrante de la vista.
Me enfoco en lo solido:
esto será lo mas constante.