16 de agosto de 2018
El sol estrellado
en las gafas,
el paso de colmena,
la compañía anónima,
el viento en la cara.
Mimetizada, sin acento
y con mi vestido
de patrones geométricos,
caí en la capital
en un buen día, casi fresco,
menos seco de como lo pintan,
y todo fue un camino recto
hacia la Moncloa.
Una vez allí,
en lo primero que encontré,
me pedí una cerveza
y un trozo de tortilla de patata
— no era casera como me dijeron —;
las tapas estaban carísimas.
Después volví al Escorial
y ahora siento mi habitación
siendo la celda que fue
en el siglo XVI,
supongo.
Tú estabas menos lejos
y más cerca de mi figura
que de costumbre diaria,
pero la duda te pudo
y mantuviste la distancia;
cinta ancha,
barrera segura,
muro de aire.
Entiendo que no vinieras:
ahora Gran Vía es peatonal
y entre tanta gente
te dio desidia encontrarme; es más
qué lío con tantas obras
y tantas calles cortadas
quedar en un punto concreto,
¿no?
Había una línea de metro
que según tú no funcionaba,
y el reloj fue otro factor
del fallido reencuentro:
no da tiempo tomar algo
de 19 a 22.
En fin, entiendo que no vinieras:
no quisiste chafarme el plan
de mi escapada solitaria,
que tal como me vine
es como quiero regresar.
en las gafas,
el paso de colmena,
la compañía anónima,
el viento en la cara.
Mimetizada, sin acento
y con mi vestido
de patrones geométricos,
caí en la capital
en un buen día, casi fresco,
menos seco de como lo pintan,
y todo fue un camino recto
hacia la Moncloa.
Una vez allí,
en lo primero que encontré,
me pedí una cerveza
y un trozo de tortilla de patata
— no era casera como me dijeron —;
las tapas estaban carísimas.
Después volví al Escorial
y ahora siento mi habitación
siendo la celda que fue
en el siglo XVI,
supongo.
Tú estabas menos lejos
y más cerca de mi figura
que de costumbre diaria,
pero la duda te pudo
y mantuviste la distancia;
cinta ancha,
barrera segura,
muro de aire.
Entiendo que no vinieras:
ahora Gran Vía es peatonal
y entre tanta gente
te dio desidia encontrarme; es más
qué lío con tantas obras
y tantas calles cortadas
quedar en un punto concreto,
¿no?
Había una línea de metro
que según tú no funcionaba,
y el reloj fue otro factor
del fallido reencuentro:
no da tiempo tomar algo
de 19 a 22.
En fin, entiendo que no vinieras:
no quisiste chafarme el plan
de mi escapada solitaria,
que tal como me vine
es como quiero regresar.
Comentarios
Publicar un comentario