10 de mayo de 2018


El perfume cuyo aroma
es un pedazo de vida:
cerrojo de la mirada
y transporte de estaciones.
El pasado enfrascado
en un cristal del bosque.
Transparencia táctil,
fragancia verde en la piel;
flor que se nutre
con el riego del recuerdo.


El narciso cuyo ruego
es el estatismo del sol:
brote de los labios
y escalofrío caliente.
Recipiente de imágenes
superpuestas, estrujadas,
ausentes de línea espacial;
esencia verde de lo indefinido,
planta que se crece
con cada paso distante.
Retorno del tiempo,
segundos de reflexión:
sigues presente.


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